Cada vez es mayor la oferta de ventanas terminadas, se pueden adquirir en centros comerciales, internet, dimensiones estándar, a medida, etc. pero, ¿a quién le encargamos luego su colocación? El encuentro entre la ventana y la fachada es una zona crítica, podemos tener la mejor solución para las dos partes, pero si no se define y ejecuta correctamente su unión, estaremos perdiendo muchas de sus propiedades de aislamiento.
En los huecos acristalados el vidrio es el elemento con mayor protagonismo, ya que es el que mayor porcentaje de superficie ocupa. Su correcta elección es primordial para evitar pérdidas energéticas, tanto en invierno como en verano.
En los últimos tiempos, en España, han surgido ventanas fabricadas con materiales alternativos a la madera y al aluminio, fundamentalmente el plástico. Su razón de ser ha sido, por un lado, el precio y, por otro lado, su “supuesta” superioridad en eficiencia energética.
Las siglas R.P.T. son las iniciales de Rotura de Puente Térmico, término muy escuchado en los últimos tiempos y es que cada vez se está adquiriendo más conciencia del gasto energético de nuestros edificios. Evitando los puentes térmicos en nuestros edificios, y con ventanas con sistemas de aluminio que rompan esos puentes térmicos, es seguro que se va a evitar el consumo innecesario de energía.
La permeabilidad al aire es un factor clave en el aislamiento de una ventana. Cuanto menos aire entre, menos pérdidas energéticas y menos entradas de ruido habrá.
La rotura de puente térmico, se distingue por mejorar la transmitancia térmica de sistemas hechos con aluminio, además de ser un elemento clave en los procesos de lacado y anodizado.
El aluminio es un material que no nos deja nunca de sorprender. Hace 200 años nadie sabía de la existencia del aluminio, pero hoy está en todas las partes. Se utiliza prácticamente en todas las industrias, productos y entornos.

















